La formación en la empresa es una acción básica para su crecimiento, a la vez que sirve de motivación al personal, al encontrar oportunidades de desarrollo profesional. Existen diversos tipos que formación (algunas ideas, puedes verlas aquí), algunos más costosos que otros, pero todos con el objetivo de mejorar la productividad del personal y alcanzar los objetivos de la empresa.
La pregunta viene entonces: ¿Cómo calculamos la efectividad y la rentabilidad que tiene nuestro programa de formación? Para esto, existe el cálculo de la Rentabilidad de la Inversión, cuya fórmula es la siguiente:
Un ROI de 0% significa que hemos recibido la misma cantidad que hemos gastado, es decir, no hemos perdido, pero tampoco hemos ganado nada. Obviamente, no es un resultado que nos agrada, puesto que la inversión que hemos realizado, no se ha visto compensada en mayores resultados para la empresa.
Un ROI negativo, significa que hemos perdido en la inversión y por lo tanto, hemos realizado una mala inversión. En este caso deberemos evaluar nuestro plan de formación y analizar por qué no tenemos los resultados que estamos esperando.
Un ROI positivo, significa que hemos ganado más de lo que hemos invertido. El porcentaje que deseemos alcanzar, lo definiremos nosotros mismos en base de los objetivos y posibilidades de la empresa.
Pero es en este punto donde encontramos una nueva dificultad. ¿Como medir los ingresos de una formación? ¿Cuáles son los gastos que debo de considerar?
Vamos a ver primero los Ingresos:
Para poder calcular los ingresos que va a generar una formación, debemos de definir cuáles son las metas de esta formación. Por ejemplo, debemos de conocer cuánto dinero es producido actualmente por el grupo que recibirá la formación y cuánto esperamos que sea producido luego de esta y en cuanto tiempo. El principal objetivo de una formación en una empresa, es el incrementar los beneficios de la misma, aún cuando existan otros objetivos como colaborar en el crecimiento profesional de nuestro personal.
Todas las formaciones deben de tener objetivos medibles, y si queremos calcular el retorno de la inversión, deberán de ser objetivos monetarios. Se complica este paso, cuando hablamos de formación sobre Atención al Cliente o las enfocadas a habilidades directivas. En el caso de atención al cliente, podríamos establecer como objetivos, la disminución de reclamaciones y los ingresos por nuevas compras de clientes actuales satisfechos. En el caso de la formación en habilidades directivas, se puede establecer, el incremento en la motivación de los equipos de ventas, y cuánto esto repercutirá en las ventas.
Repetimos esto: todas las formaciones deben de tener objetivos medibles, caso contrario, no sabremos si lo que la empresa invierte, está produciendo beneficios o pérdidas.
En cuanto a los costes:
En formación, existen dos tipos de costes, los costes directos y los no directos
Entre los costes directos, podemos encontrar: los honorarios del formador, el material, pago del curso o conferencia, transporte, dietas, etc. Todo lo que se ha gastado directamente para realizar la formación.
Los costes no directos, son principalmente los producidos por el "no estar en su puesto de trabajo" y asistir a la conferencia. El número de ventas que no se realizarán, hay que calcular además el coste por hora de trabajo que se paga, etc.
Hay que llevar un estricto control de los costes, si queremos tener datos fiables de la rentabilidad en la formación.